Introducción al ENTRENAMIENTO FUNCIONAL

Aristóteles dijo una vez: “ Para que un cuerpo adquiera una velocidad, es necesario aplicar una fuerza mayor a la resistencia, F>R.”

Este pensamiento, en el entrenamiento, dependerá de lo que nos definamos como objetivo.

La motivación y la preparación son herramientas fundamentales en el camino del entrenador personal, pero también lo es observar, analizar, pensar y usar el sentido común.

El entrenamiento funcional es una tendencia con cada vez más protagonismo en el mundo del fitness debido a sus amplios beneficios. Entre ellos destacan: una mayor adherencia y fidelización del cliente; una mejora del estado emocional y, por supuesto, la capacidad de poderlo realizar en cualquier espacio (parques, centros de entrenamiento, en el propio hogar, etc…).

En este artículo todo lo que expongo lo hago desde la experiencia y conocimiento como entrenador;  como docente en entrenamiento personalizado y clases grupales y  como fundador de FITNESS COMPANY.

 

Una de tantas definiciones que se pueden encontrar sobre el entrenamiento funcional, dice que es “un tipo de entrenamiento fundamentado en la biomecánica natural del cuerpo humano, que se compone de movimientos complejos y multi-articulares que trabajan las zonas superiores, inferiores y centrales (core) del cuerpo en cada ejercicio y durante sesiones cortas de 30-45 minutos.”

¿Es esto verdad?

Para  aclarar y ampliar un poco más el tema, empezaremos por solucionar una duda que en la mayoría de mis ponencias aparece:

¿Las pesas, multifuerzas, o maquinas de musculación y otro tipo de herramientas, son funcionales?

Para contestar esta pregunta debemos ir a la base de nuestro tema. ¿Qué significa la palabra funcional?

Para que algo sea funcional, debe  de funcionar, esto es claro, ¿verdad? Pero a partir de este concepto tenemos primeramente que definir el objetivo del cliente en cuestión, por lo tanto es clave realizar un diagnóstico que debe contar con una caracterización, mediciones (antropométricas), test y pruebas físicas así como análisis de posibles malos hábitos.

Si, por ejemplo, mi cliente maneja niveles de estrés muy altos, provocados por malos hábitos tanto en alimentación como de horas sueño y tal vez debido a antecedentes familiares; para que el entrenamiento sea funcional, requerirá activarse con un trabajo de adaptación cardiovascular y de movimientos basados en higiene postural así como unas sesiones de meditación, masaje de relajación, tai-chí entre otras tendencias holísticas.

En cambio, si mi cliente es un fisico-culturista de competencia que está en  periodo de volumen, lo más óptimo sería el trabajo de musculación; pero si está en periodo competitivo de definición puedo involucrar trabajos de circuitos que tengan un mayor gasto calórico.

 

El entrenamiento funcional se adapta a cada cliente.

En resumen, ¿qué necesitamos por tanto llevar a cabo para conseguir un entrenamiento de este tipo?

  1. Realizar un diagnóstico físico y clínico para establecer objetivos, factores de riesgo y condición física de mi cliente
  2. Planificar el entrenamiento en tiempos determinados, no diseñar sesiones sin tener una planificación o macro-estructura
  3. Definir los medios para optimizar los recursos
  4. Buscar asesoría de un entrenador capacitado, si es necesario.

Tenemos que ser atletas, con gran aptitud física; pero además hemos de poner todo nuestro conocimiento académico para llevar a cabo con éxito nuestro cometido.

Ser entrenador personal es una labor integral.

 

 

Victor López, (Entrenador deportivo FC)